Archivo | abril, 2012

A veces me pregunto

29 Abr

A veces me pregunto si sería mucho

Pedir que coincida

Lo que pienso y lo que hago

Lo que sueño y lo que pasa

 

A veces me pregunto si sería mucho

Pedir ser distinta

Y guardarme en el silencio

De las palabras vacías

 

Mantenerme impasible

Ante el viento huracanado

Que me agita y me altera

Cuando no estás a mi lado

 

A veces me pregunto si esperarte

Siempre es lo que me incita

A perderte todo el tiempo

Al doblar de las esquinas

 

A veces me pregunto si seré capaz

De maquillar mis heridas

Cuando rompe en mí la angustia

Y la duda me lastima

 

Cerrar fuerte los ojos

Mirar sólo hacia mí misma

Ignorar lo que siento

Rescatar mis alegrías

 

A veces me pregunto si sería mucho

Pedir ser distinta

Y guardarme en el silencio

De las palabras vacías

 

Y al preguntar demasiado

Ya perdí el significado

Y el valor de la poesía

Creada en mil fantasías

Que soñé.

 

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“Sorry” seems to be the hardest word … to you

19 Abr

Mis ojos abiertos como los de un animal, mirando sin mirar, deslumbrado por los focos, antes de ser atropellado por tus palabras.

Quiero gritar hasta quedarme sin voz. O hasta que nos sangren los oídos.

Y así, con los tímpanos reventados, tú podrías comunicarte y yo no.

Entonces, se daría la situación extraña en la que yo no tengo que bajar la cabeza, elaborar un discurso bonito y pedir perdón a pesar de que lo que se rompe, es mío.

Y aún así, sin poder comunicarme con palabras vacías que ya no sirven de nada, seguiría haciendo que alcanzases tu nivel de bienestar.

Tengo la sensación de que me paso la vida pidiendo perdón para nada.

Me gustaría saber, que se pudiese medir, cuántos metros de piel nos dejamos unos por otros.

Y sé que las comparaciones son odiosas y no hay nada más detestable que tener razón cuando las hipótesis que se formulan han cobrado una tendencia natural al catastrofismo con el tiempo.

Pero me gustaría ganar, por una vez. Me gustaría no tener que mirar al suelo cuando quien tiene que mirar al suelo eres tú. Me gustaría no sentirme tan mediocre. Sabes que preferiría vivir en la ignorancia del que no sabe, en la eterna inocencia de la niñez.

Y lo que más me gustaría es que todo esto me diese igual al saber que tienes algo con lo que poder compensarme, porque, empiezo a pensar que ya no tienes nada.

La reciprocidad es tan complicada como sacrificarse. Pero en tiempos de crisis, nadie da algo a cambio de nada. Ni si quiera se da de lo que es abstracto.

Ay, ay, ay… No guardaste para cuando no hubiese y en mí ya no hay de donde rascar…