Archivo | junio, 2012

No hay mal que cien años dure

15 Jun

“No hay mal que cien años dure”, me dijo el barquero al pasar. “Ya sé que te parece injusto pero tienes que pagar. Las niñas bonitas no son lo que eran, pasean despacio, se exhiben en la acera”. “Ya no han excepciones”, me dijo el barquero, “las niñas bonitas se pierden con el tiempo”.

“No hay mal que cien años dure”,  me dijo una estrella fugaz, perdiendo su magia y luminosidad. “Nada es eterno, todo morirá; alguno dejará huella, las demás se borrarán”.

“No hay mal que cien años dure”,  eso quiero yo pensar porque si pierdo la esperanza, si dejo de ver el bien, me sentiré malnacida y no habrá nada en qué creer.

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La maldición del tiempo

12 Jun

Te escapas.

Es lo que mejor sabes hacer.

Te cuelas, te arrastras, te llevas todo contigo.

Te reflejas en mí en cada instante de mi vida.

Yo, que me considero un huracán, que me llevo tantas y tantas cosas conmigo, innecesarias muchas veces.

Pero tú, tú no dejas nada.

Ni bueno, ni malo, ni regular. Nada.

Tu paso no tiene vuelta atrás, te llevas cada letra que escribo, cada pensamiento que tengo, cada gesto, todo.

¿Cómo haré para pararte, ¡oh tiempo!?

No tengo esperanza porque tú me la robas, marchitas mi juventud, deterioras todo lo que algún día tuvo valor…

Los juramentos se olvidan, quedan obsoletos y se hacen nuevos pactos una y otra vez.

Déjame recuperar algo de lo que voy perdiendo, prométeme que algún día llegaré porque hoy aún estoy muy lejos…