Archivo | junio, 2013

A veces

13 Jun

A veces lo echo en falta. En días como hoy, por ejemplo. Cuando empiezo a pensar que esperar cuando no hay esperanzas no sirve para nada. Cuando tus comentarios sobre mi ropa se los lleva el vaivén formado por uno de mis pestañeos.
Y aún no he descubierto cómo dejar de añorarlo. Es más, creo que incluso, en ocasiones hasta lo ansío.
Tengo que encontrar la forma de darle la vuelta a tantas cosas… Me falta imaginación, tiempo, fuerzas, ganas. Al menos he conseguido controlar en parte mi llanto. Pensándolo mejor, he conseguido controlar mi respuesta fisiológica de la secreción de líquido por el lacrimal. Pero yo se que aunque nadie lo vea, a pesar de que no hay respuesta física y tangible, yo sigo llorando.
Duele. Pero aparentemente tengo todo aquello que pedí en el brindis de año nuevo… Salud, dinero y amor. Y esto no entra en ninguna de las categorías. La ambición tiene una categoría propia.
“Niña, no se llora; no te amargues”. Ya podían ser hechizos las palabras que me dirigen. Ya podrían cumplirse para arropar así mi tempestad interna. Pero la frase de marras me sabe a cáscara de limón y por mucho que quiera no soy capaz de reconducir el gesto para esbozar una sonrisa – esa que tanto me reprocha la gente cuando soy capaz de mostrarla aún previendo la que se me viene encima-.
A veces lo echo en falta. En días como hoy, por ejemplo. Echo en falta que me hagas reír, parar el tiempo en el espacio. Echo de menos los días en los que el sol tiene sentido. Echo de menos ser quien nunca he sido.
Algún día podré volar lejos y ya no necesitaré tu abrigo.
Tal vez.