Efecto rebote

17 Ene

Es como cuando te encuentras delante de todo el temario el día antes de un examen final; cuando te das cuenta y haces el balance de lo bueno, lo menos bueno, lo malo y lo peor y el resultado es que el estado predominante es “lo peor”.

O como cuando, después de haber comido más de la cuenta decides empezar una dieta o no cenar o pasar el resto de la semana comiendo a base de verdura y caldos de pollo.

Caer en la cuenta de que hoy es el cumpleaños de aquel amigo que tanto significó para ti y con el que hace mil años que no hablas. Añorar los viejos tiempos.

Responder a un “Te quiero” con un “y yo a ti” automático porque hace ya tiempo que esa frase no te suscita nada, ni si quiera una sonrisa por saberte querido.

Acción – reacción.

El problema reside en que, en numerosas ocasiones, la reacción es una réplica y que, a reloj parado, no hay solución que valga. Ni si quiera ofreciendo todo el oro del mundo se pueden recuperar ciertas cosas que perdimos.

Y te encuentro así. Con dos palmos de narices.

Acción – reacción.

Y te encuentro así. Con dos palmos de narices.

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