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Desarraigo

3 Abr

La primavera aún no se había despertado en aquel lugar. No paraba de llover y eso prolongaba el letargo en el que se sumía toda su realidad. Le sorprendía la renovada capacidad que tenía su cuerpo para encontrarse constantemente al borde del desmayo sin haber realizado a penas otra actividad que no consistiese en dormir.

Las lunas de Otnirebal también se divisaban en el cielo pero la influencia que ejercían debía ser distinta. Eso pensaba porque o así era o tendría que empezar a admitir que, aún juntando todos los factores externos, nada podría ser controlado si no se hacía desde la base. Y la base era el amasijo de cuerpo, alma, mente que lo constituía.

Cada noche por el ojo de buey del habitáculo que le habían designado miraba pasar las lunas. Le gustaba ver su recorrido por el lienzo que formaba el espacio de firmamento que aquel marco de cristal le dejaba observar.

Se había instalado en su base una sensación, que amenazaba con evolucionar a sentimiento, que no conseguía acotar. Buscando siempre un lugar en el que aterrizar, tenía un vacío, una falta de pertenencia…

-” Si no soy de donde vengo y no soy de donde estoy, ¿soy de donde voy?,¿Y si vuelvo al lugar del que procedo?, ¿Y si este es mi destino definitivo?

Las lunas de Otnirebal también se divisaban en el cielo pero la influencia que ejercían debía ser distinta.

La primavera aún no se había despertado en aquel lugar. No paraba de llover y eso prolongaba el letargo en el que se sumía toda su realidad.

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Algo me aleja de ti

19 Mar

Es en momentos como este en los que te odio.

En los que me gustaría que por una vez se cambiasen las tornas y sintieses lo que yo siento. Pero bastante tienes con ser tú. A saber… Cada uno con su cruz.

Me gustaría que entendieses que me quedo porque tengo un tipo de resiliencia defectuoso que me hace aguantar cosas poco aceptables más tiempo que el resto. Pero eso no significa que no sufra, ni que a menudo piense que estaría mejor contigo fuera que dentro de mi vida.

Ojalá supieras valorar… ojalá no fueras tan pagado de ti mismo, creyendo que todos mis esfuerzos ocurren así porque te los mereces.

Ojalá supiera ser menos tonta, más racional y menos ingenua. Estaría ya a kilómetros de ti y me daría igual qué música sonase y no estaría Quique paseándose por mi mente con ese “creo recordar/ que entonces dijiste/algo me aleja de ti”.

Te queda mucho que aprender y como ya dijera en su momento, cuando te odié también, lo que más me duele de todo es no haberte enseñado nada.

Efecto rebote

17 Ene

Es como cuando te encuentras delante de todo el temario el día antes de un examen final; cuando te das cuenta y haces el balance de lo bueno, lo menos bueno, lo malo y lo peor y el resultado es que el estado predominante es “lo peor”.

O como cuando, después de haber comido más de la cuenta decides empezar una dieta o no cenar o pasar el resto de la semana comiendo a base de verdura y caldos de pollo.

Caer en la cuenta de que hoy es el cumpleaños de aquel amigo que tanto significó para ti y con el que hace mil años que no hablas. Añorar los viejos tiempos.

Responder a un “Te quiero” con un “y yo a ti” automático porque hace ya tiempo que esa frase no te suscita nada, ni si quiera una sonrisa por saberte querido.

Acción – reacción.

El problema reside en que, en numerosas ocasiones, la reacción es una réplica y que, a reloj parado, no hay solución que valga. Ni si quiera ofreciendo todo el oro del mundo se pueden recuperar ciertas cosas que perdimos.

Y te encuentro así. Con dos palmos de narices.

Acción – reacción.

Y te encuentro así. Con dos palmos de narices.

Sancarlos (o la historia de cómo cambió mi forma de verte)

27 May

En esta vida, hay cosas que hacen que tu forma de ver al resto cambien.

Esta es la historia de cómo cambió mi forma de verte.

Me conoces desde que nací y evidentemente, yo te conozco desde entonces. Lo que desconocía hasta hace apenas una semana era quién fuiste antes.

Yo me iba de tu casa y tu mujer me preguntó dónde iba. Supongo que no debí poner muy buena cara cuando indiqué que iba al cementerio: – Voy a ver a los abuelos-. Entonces tú dijiste que me acompañabas y a pesar de mi empeño,- No hace falta, de verdad-, viniste conmigo.

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Esta es la pequeña y humilde historia del hombre que acompaña el prefijo “Santa” a mi nombre cada vez que lo nombra  porque cuando yo era una criaja, creyendo que decía bien su nombre, le llamaba “Sancarlos”.

Aquel día, mientras paseábamos me contaste una historia. La historia de tu vocación.

Tú querías enseñar. Hiciste magisterio y allí conociste a los amores de tu vida: la enseñanza y tu mujer.

Después de años de noviazgo, al finalizar los estudios, fuera como fuese tocaba hacer lo que, en aquel entonces, mandaban los cánones.

Y aquí se te presentó una de las decisiones más difíciles de tu vida… Elegir entre tus dos amores. Porque lo que mucha gente no sabía es que a ti te apasionaba y te apasiona educar. Te hubieses lanzado al monte con todas esas ganas de enseñar, de transmitir conocimiento y de aprender a buscar a pastores para leerles cuentos con moraleja, perdidos en el campo, entre ovejas, cabras, vacas… A cambio de nada, de un trozo de pan, de un vaso de leche. Tu entusiasmo te alimentaría más que la comida.

Pero tenías una decisión por delante y tú querías formar una familia.

Así aparcaste parte de tus sueños en algún lugar no muy lejano y te enfundaste en aquel traje para caminar hacia el altar. Con una sonrisa en los labios porque, a pesar de todo, eso también lo querías.

Y lo más sorprendente es que aprendiste a no pensar más en aquel “y si…” y seguiste adelante para poderle dar un hogar y todo lo necesario a tu esposa y a tus tres maravillosas hijas, cada cual más distinta a la anterior.

Pero nunca olvidarás y no dejarás que pase… Tus ideas sobre la enseñanza, esas que se encuentran en libros en forma de palabras bajo la firma de otros que se llevan una fama que muchas veces no les corresponde, esas siempre están ahí.

Puedo afirmar que cuanto más conozco de ti, más te quiero. Me siento afortunada de tenerte en mi vida y de compartir nuestro tiempo. Aunque no sea mucho. Aunque a día de hoy estemos lejos. Porque nunca sobran los ejemplos en tiempos difíciles, porque esas ejemplos nos dan valor y nos alientan para seguir sin mirar atrás, llamando a los demás por el nombre que se han ganado.

Lid in Parisland 2

6 Mar

Antes de salir...

Bueno pues, con la tontería, ya llevo aquí más de un mes… En este tiempo no puedo decir que los “eventos base” hayan cambiado mucho; sigo viviendo y trabajando en el mismo sitio; aún no me han dado de alta mi contrato del móvil (ya falta poco!) e internet sigue yendo fatal de los fatales. Aún así hay cosas y reflexiones que han ido variando mi día a día.

El día 13 de Febrero empezaron a llegar “mis refuerzos”. Te preguntarás, tal vez, qué es eso de “mis refuerzos”… Simple, amigas que venían a trabajar durante 15 días para apoyar en Disney las vacaciones de invierno de los franceses. El primer día recogí a mi tocaya y el segundo día…

Cuando estaba preparando el botiquín, me dije:- “Bah, Betadine no me llevo, que allí seguro que tienen”-.

… yendo a buscar a otra de mis amigas me escurrí en el barro y me caí. Fue una caída de esas en las que no sabes qué te duele más, si la caída o el orgullo: Acababa de salir recién duchada de casa y a los diez minutos estaba con las manos y las rodillas del vaquero llenas de barro, el abrigo salpicado, el paraguas roto… Total,  media vuelta a ver los daños reales y… ¡Sorpresa! Una herida. Por suerte me había comprado ya algo… Nada que ver con el betadine, ni cristalmina, ni nada que me inspirase la más mínima confianza: “Antiséptico en Spray”. Además en el bote pone: “No pica”. MENTIRA.

Con mis refuerzos llegaron días de risas, actividades, COLACAO, rutinas compartidas… En esos días hubo también un viaje a París con celebración de cumpleaños integrada, “Lidia, ¿qué libro me llevo?” en Gilbert jeune, “un psicólogo es como un amigo”, cena cumple-mes en un buffet (no puedo más pero, por qué no, arrasemos con la parte de los postres, ya rodaremos luego),  regalos y… despedidas. Eso es lo que más cuesta. Sobre todo cuando tienes en el apartamento de al lado a gente que te mima y que te hace sentir querida. Luego te dejan en herencia todo lo que no se pueden llevar y te consuela un poco XD.

También fui a ver  el musical de GREASE J No sé con quién hablé antes de venir aquí que me dijo: “¡Ah! Disney es una de esas empresas tipo secta que dan tanto asco”… El caso es que los trabajadores tenemos muchos beneficios y uno de ellos fue poder asistir a un musical realizado por CastMembers (así nos llamamos los trabajadores de Disney) a favor de los “Restos du Coeur”, una iniciativa humanitaria que empecé a conocer antes de mi Erasmus. Salí echando mucho de menos teatro y cantar… Aquí el tema de los hobbies lo tengo muy limitado.

En el tiempo que llevo aquí también han llegado grandes incorporaciones: Tengo una compañera que es de Alicante, otro compañero inglés y otra italiana: Todos vivimos en el mismo sitio (¡qué estupendo que es Pleïades! :/) y terminamos el contrato el día 30 de Septiembre.

En el trabajo va todo bien. De momento es todo bastante simple (a veces se hace demasiado simple) y nunca sabes muy bien si prefieres que haga bueno o que llueva… el día que hace bueno viene mucha más gente y la posibilidad de que tengas problemas es mayor y el día que hace malo… También viene gente, los tickets están mojados y paso frío nivel “tengo los dedos morados”.

Otra cosa que también influye es el factor “suerte”. Hay días en los que te tocan todos los que quieren timar a Disney y otros sólo uno pero quien está de supervisor para sacarte las castañas del fuego está a su bola.

Ayer fue el primer día que pasé miedo en el trabajo, pero miedo del de “me quiero ir de aquí ya”. ¿Por qué? Porque le quité a un señor árabe un pasaporte (un pasaporte es un abono nominativo que cuesta una pasta para entrar en Disney de forma casi ilimitada –depende del pasaporte-. El hombre iba a pasar tranquilamente con el pasaporte de una mujer.). Tenía al señor que me sacaba una cabeza al lado, cabreado y la que estaba de supervisora se lo tomó con calma… Tardó 15 minutos en llegar. Creí que el tío me iba a borrar la cara de un bofetón…

Salvo estas situaciones las frases que más se oyen son: “Donne le ticket à la dame”, “Mais ça se voit pas” y « À quoi sert le tampon? / Ça sert à rien le tampon» (* “Dale el ticket a la señora”, “No se ve”, “¿Para qué sirve el sello?/ El sello no sirve para nada”.)

Las dos últimas se refieren a un bonito sello de tinta invisible que ponemos a la salida del parque “por seguridad” pero realmente no es muy útil. No se ve a simple vista (se utiliza una linterna con luz morada que yo no tengo) y a los visitantes no les sirve para gran cosa…

También he empezado a convertirme en una verdadera francesa porque… ¡Ya me he tenido que quejar! El otro día pagando en una caja rápida del Alcampo la máquina registro mi billete de 10 euros como uno de 5 y la máquina se quedó con mis 5 euros de cambio… El final es feliz, me devolvieron los 5 euros al día siguiente pero vaya, que no fue agradable precisamente. Encima al día siguiente me llaman para decirme que puedo recoger el dinero y el señor que me llama me dice: – Aparentemente ayer su marido o ud. Tuvieron un problema-. Su marido. Excuse me?!? Me registré en la ficha de contacto como “mademoiselle”!!!!

Ahora vamos a por el apartado “reflexiones”…

El café con leche: Aquí cuando pides un café con leche te sirven un expresso y te dan un recipiente con 10cl de leche… Eso para mí es un manchado de toda la vida… Hay que especificar que quieres un café con leche “grande” para que te den algo parecido al café con leche de verdad.

En Disney siempre es fin de semana: He tenido muchos problemas con el tema “orientación” porque mis días libres no son fijos y evidentemente, no son en fin de semana. Otro factor es que en el parque siempre hay gente. Además no tengo ninguna rutina más allá del trabajo y mis horarios tampoco son fijos… En fin, ya me acostumbraré…

La comida: Aquí el horario de comida va desde las 12 a las 14. El día que te toca comer a las 15 y por desgracia tienes que hacer uso del comedor… la variedad y la frescura brillan por su ausencia. Por otro lado, el día que te toca comer a las 12,30, cuando sales de trabajar, te puede el hambre… Total, que quiera o no, tengo la sensación de tener hambre siempre.

Si el betadine no existe aquí, ¿con qué operan?: El día que nos pusimos a imaginar con qué operarían nos reímos muchísimo… Nos imaginábamos a los médicos con el spray de antiséptico pulverizándolo alrededor de la zona a intervenir.

El misterio de las gaviotas de Disney: En Disney hay gaviotas. Sí, GAVIOTAS. ¿Por qué? Ni idea porque no hay mar ni nada que se le parezca… Ahora, están gordas como ellas solas al igual que los gatos que se pasean por la residencia…

En ticketing, si no estás casado o no tienes hijos… Ya se te ha pasado el arroz: Aquí es normal tener menos de 25 estar casada y tener hijos… Vamos, que ya se me ha pasado el arroz y entre la población homosexual que trabaja aquí y que los que merecen la pena ya están casados, no le veo muchas perspectivas a esto jajajajaja. Otro misterio sin resolver es por qué casi todas las chicas que trabajan en ticketing parecen adolescentes… Yo estoy convencida de que es por la comida del comedor…

Y nada, ya me despido.

Si se te ha hecho largo, ya sabes, ¡haber leído en diagonal!

Pd: Para mi tranquilidad, mi betadine llegará pronto – se lo he encargado a una chica que tuvo que volver y llegó ayer-, el contrato del móvil también llegara pronto,  hoy libro y  hace sol 😀

En próximos capítulos: “Marie – France”, “Cómo vivir sin un enchufe en el baño”  y “La formación en caja” 😉

Miedo

24 Oct

Cuando se habla de miedo, de lo que nos asusta o nos da pavor, muchas veces no sabemos definirlo o darle nombre. Muchas personas tienen miedos irracionales, a objetos o acciones cotidianas.

Hoy ha vuelto a mí esa horrible sensación. Es un miedo compuesto, que lleva implícito demasiadas cosas. El miedo a la enfermedad.

Y es que, cuando LA ENFERMEDAD llega, da igual el instante del día que sea o lo que estés haciendo, nunca será un buen momento. Y es LA ENFERMEDAD, con mayúsculas, porque no es una gripe, ni una varicela, es, en los tiempos que corren, una de esas enfermedades que mucha gente supera pero que aún no se conocen bien y algunos se quedan por el camino.

Da igual a quién le llegue. El gesto ante la terrible noticia es el mismo. Lágrimas. Manos a la cabeza. Negaciones. Maldiciones. Preguntas retóricas.

Tal vez haya una ruleta, a la que jugamos todos día tras día, que determina este tipo de asuntos. No lo se.

Sólo se que hoy, a mi alrededor, había mucho miedo. Y lágrimas. Y maldiciones. Y preguntas retóricas.

En casa la noticia me ha pillado cansada, a mi madre en pijama y a tu tía fregando. A ti te ha tocado la peor parte. Tú ibas al médico porque te encontrabas mal y a tus veinte años, la vida te acaba de hacer un jaque mate en toda regla.

Pero no te vas a rendir. No, tú no y nosotros tampoco. Hoy ha sido un día duro, descuadrado, desdibujado por la lluvia deslizándose por los cristales. Lo jodido es que se avecinan días peores… Pero pasarán (ojalá pasen pronto).

Atontada de mí, yo llevo media tarde cantando un trozo de canción de un amigo: “No me acordaba que te llamabas/ como el primer rayo de sol”…

 

Para Alba, con toda la esperanza del mundo.

24/10/2013

 

De tiempo y olvido

30 Sep

Y decidí pasar y decidí dejarte

sin llegar a recordar

que aquello no era suficiente

para olvidarte.

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Ayer me bañé en el mar del olvido

y dejé atrás todos nuestro recuerdos;

¡maldita suerte la mía!, Que al salir,

me cayó una lluvia de lamentos

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Quiero parar el tiempo

y no tengo reloj.

Me pierdo en la tristeza

de un último adiós.

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Un “bacio lento”, 

Mientras me besabas

eso ibas cavando en mí.

Un vacío lento.

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